Las historias se hacen, no se cuentan
noviembre 20, 2014
Storytelling
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Es evidente que en las estrategias actuales de mercadotecnia y publicidad, las marcas deben poner especial atención en las historias que comunican. Como lo escribía en mi artículo anterior “nuestros consumidores esperan mucho más de nosotros, quieren saber por qué estamos aquí, qué les ofrecemos y sobre todo cómo contribuimos a su estilo de vida”. A pesar de que, contar una gran historia (storytelling) es fundamental, no es suficiente. Hacer una gran historia (storydoing) es lo que va a lograr que tu marca sea verdaderamente diferente a las demás.


Hoy en día el usuario es un consumidor conectado, lo que significa que cada vez está más expuesto a canales, escenarios y touchpoints distintos. Esto muchas veces genera conflictos dentro de las empresas debido a que el consumidor ya no solo interactúa con la marca a través de dos o tres canales, lo hace a través de un sin fin de opciones. El problema generalmente surge del hecho de que cada departamento de la empresa funciona bajo sus propios criterios y tiene sus propios objetivos, aunque naturalmente haya una misma dirección, no siempre se trabaja de manera colaborativa.

Para el consumidor de hoy ya no tiene sentido que cada parte de la empresa se comunique con él o ella de manera distinta, mucho menos que reciba mensajes distintos en los canales digitales y tradicionales. El consumidor de hoy ya no percibe estas diferencias, para él o ella la relación con la marca se vive a través de una omniexperiencia en donde al final todo se suma en un gran conglomerado que termina por crear una percepción de la marca. De nada sirve tener anuncios innovadores e impactantes si tu producto no cumple con lo que promete o peor aún, si tu equipo de servicio al cliente le ofrece una pésima experiencia a tu consumidor. Si las marcas no piensan en la relación con su consumidor como un todo, difícilmente lograrán una verdadera conexión con él.

La ominexperiencia se vive en todas las interacciones que tiene el consumidor con la marca, las noticias que se publican de ella en los medios, la publicidad en las calles o en su feed de facebook, la experiencia que tiene al visitar la tienda y la manera en que lo atienden cuando tiene un problema y se queja en twitter, entre muchas otras cosas. Todo contribuye, por eso la importancia de ir un paso más allá del storytelling. A pesar de que muchas marcas tienen buenas historias no las comunican de manera efectiva, no las convierten en experiencias que sus consumidores pueden vivir y compartir.

Ty Montague fundador de la firma Co:collective es uno de los principales promotores del concepto de storydoing. Montague y sus colaboradores han hecho estudios que comprueban que compañías que ejecutan el storydoing tienen un desempeño superior a aquellas en su mismo sector que no lo hacen. “Considero a este tipo de compañías, compañías que hacen historias porque comparten su narrativa a través de la acción, no de la comunicación… sus historias son distribuidas principalmente de boca en boca y amplificadas en las redes sociales.” afirma.

A continuación me gustaría compartir un resumen de las principales características de las empresas que usan el storydoing:

  1. La empresa tiene una historia que está en el centro de todas sus acciones.
  2. La historia de la empresa tiene una ambición que va más allá de lo comercial, inspira a la gente.
  3. La empresa logra que los consumidores vivan en todo momento grandes experiencias.
  4. La empresa siempre cumple con las expectativas que promete
  5. La empresa comparte el control de su historia con sus consumidores

¿Cuáles son algunos beneficios del storydoing?

Las historias terminan no siendo contadas por las marcas, sino por sus usuarios. Los usuarios se apoderan de las historias y las convierten en parte de su estilo de vida, las comunican y las replican porque fueron experiencias fuera de lo común que enriquecieron sus vidas.

Algunos beneficios directos para las empresas son: disminución en la inversión en medios; empleados más motivados por generar experiencias positivas en otras personas; más productividad y eficiencia; más ventas y valor en el mercado; clientes más satisfechos.

¿Tu marca cuenta historias o las hace?

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