Joost Van De Velde
Adiós a las fronteras en la industria automotriz
febrero 1, 2017
Business insights
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La llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos ha puesto a temblar a la industria automotriz. Las primeras consecuencias de su mandato han provocado la retirada de Ford de territorio mexicano y podrían seguirle otras más.

Pero bien dicen que no hay mal que por bien no venga. Con Trump o sin Trump, la industria automotriz sigue evolucionando y no podemos ignorar las señales de cambio. Es un hecho que solo puede apuntar hacia una cosa: tenemos frente a nosotros un terreno fértil de nuevas oportunidades.

Tanto armadoras como concesionarios, transportistas y proveedores de consumibles, autopartes, financiamientos y servicios tienen una gran oportunidad de aliarse con otras empresas con las que puedan hacer mancuerna para hacer crecer la industria y salir de su zona de confort –eventual zona de riesgo–, permitiendo su evolución y ofreciendo lo que busca el mercado.

El nuevo paradigma de la movilidad: el servicio

Para KPMG, la conectividad y digitalización aparecen como primera demanda de los usuarios, ya que cada vez más clientes disfrutan los beneficios de una vida tecnológica hiperconectada. Según su diagnóstico, el mayor reto para la industria es fortalecer su relación con el cliente, no solo en términos de agregar más gadgets a los autos, sino de atender sus nuevas necesidades y demandas relacionadas con su nuevo estilo de vida.

El futuro modelo de negocios de una armadora tendrá que ser reflejo en mucho de la vida de sus clientes, quienes buscan optimizar su tiempo, costo y calidad de vida en tiempo real y dependiendo de cada situación y necesidad específica.[1]

No es un secreto para armadoras, concesionarias y otros proveedores de servicio que la venta de autos no proporciona las mayores ganancias. Esto no va a cambiar en el futuro. La gente no busca tanto, como antes, poseer un auto; les basta con usarlos temporalmente. La industria se centrará menos en el producto para volcar sus esfuerzos hacia el servicio.

Si a eso le sumas que probablemente veamos mayores factores restrictivos en el uso de vehículos, como legislaciones ambientales o gasolinazos, la urgencia de transformar la industria se hace más evidente. De ahí el “boom” de autos ecológicos, el rendimiento y los servicios de viajes compartidos.

La unión hace la fuerza

Concesionarios que ya están entrando al terreno de renta de vehículos o estableciendo alianzas con servicios de viajes bajo demanda habla de nuevos modelos de diversificación de las opciones rentables entre empresas (modelos de negocio más complejos e integrales que les permite obtener ganancias extra que la sola venta de vehículos no proporciona). Habla de su interés por diversificar su oferta, aun cuando eso signifique arriesgarse a explorar otras industrias.

Los ejemplos más conocidos de diversificación ya lo están poniendo Uber y Apple. Uber, por haber tenido la visión de ampliar su modelo de negocio al expandir su servicio, pues ahora no solo ofrece viajes ejecutivos bajo demanda, también entregas. Y Apple, por iniciar su participación en la creación de vehículos autónomos.

La conectividad en los modelos recientes es solo una muestra de la sinergia con proveedores digitales. No es solo meterle tecnología más moderna a los autos o al piso de ventas, es entender que lo digital es el ecosistema actual del cliente. Estableciendo nuevas alianzas, atacando nuevos problemas, fabricantes y proveedores más pequeños lo están haciendo también.

El reto empieza en la construcción de marca donde todos están presentes: en redes sociales. Las armadoras apuestan por meter más tecnología a sus autos, lo cual está bien, pero la industria no es solo la producción de autos. La distribución y servicio automotriz también son pieza fundamental. Y es ahí donde se pueden dar las alianzas más interesantes.

La industria está a un paso de hacer del suministro de partes, accesorios y hasta la venta de autos un servicio automatizado y personalizado por internet. Si ya hasta hay apps que te avisan cuándo es tu próximo servicio, ahora imagina una app bajo demanda para encargar el servicio de tu auto, la verificación, el pago de tenencia, el lavado, el mantenimiento… ¡que alguien más lo haga por ti!

Y lo que falta por ver.

En fin, la resaca Trump no sería el peor de los escenarios dentro de 4 años. Equivocarnos colectivamente sí lo sería. Debemos asumir la disrupción digital y replantear nuestros modelos de negocio. Salir de nuestra zona de confort y aprovechar lo que junto con otras empresas podemos ofrecer a nuestros clientes.

Tenemos que ser capaces de mirar más alto que el muro. La disrupción digital es más fuerte que la conmoción Trump. La sacudida será mayor para aquellas compañías que desoyeron los consejos y no atendieron las señales de cambio a tiempo. Cambio que para algunos se está tornando en oportunidad y éxito.

¿A poco no te gustaría ser parte de esos nuevos emprendedores?

¿Quieres conocer más del tema? Te recomiendo los siguientes enlaces:

http://www.mckinsey.com/industries/high-tech/our-insights/disruptive-trends-that-will-transform-the-auto-industry

http://mahbubulalam.com/automotive-trends-2017/

http://www.mckinsey.com/industries/automotive-and-assembly/our-insights/a-road-map-to-the-future-for-the-auto-industry

http://www.popularmechanics.com/cars/a9265/do-we-really-need-car-dealerships-anymore-15748322/

 

[1] KPMG’s Global Automotive Executive Survey 2016: http://www.automotivecomponents.lu/wp-content/uploads/KPMG-WW-Auto-Exec-Survey-2016.pdf

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